Según el último informe de McKinsey sobre automatización en el trabajo, el 60% de las actividades que actualmente realizan las personas en diversos procesos de negocio pueden ser automatizadas en al menos un 30%. Es decir, si tus colaboradores siguen realizando tareas «manuales» de análisis que son repetitivas, estás perdiendo como mínimo un 30% en productividad. Además, estás pagando el doble: en salarios y en corrección de errores; y esto es una oportunidad capital para la transformación digital en las empresas.
Los avances en inteligencia artificial, machine learning e incluso robótica, que hace unos cinco años eran impensables, ahora pueden formar parte fácilmente del día a día de cualquier empresa con cultura de transformación digital. Por lo tanto, tener empleados introduciendo datos manualmente, analizando imágenes o texto, o participando en procesos que la tecnología ya puede realizar, significa arriesgarse a perder dinero y dejar de ser competitivo.
Aún existe el tabú en las empresas, especialmente en las medianas, de que evolucionar digitalmente —en el sentido de que las computadoras puedan acelerar actividades de negocio que requieran análisis— es muy riesgoso. Seguimos viendo casos donde las empresas tienen empleados que dedican muchas horas de su día a trasladar información y procesarla de un sistema a otro, creyendo que así aseguran la calidad, cuando lo que generalmente logran es convertirse en un cuello de botella.
Los casos donde los empleados se vuelven cuellos de botella son numerosos. Hace poco, una reconocida marca de autos tenía entre sus procesos el siguiente: un colaborador apuntaba en una ficha de papel el número de chasis de un vehículo nuevo que llegaba de importación. Para quienes conocen el número de chasis, este es un código de 17 dígitos. En esa misma ficha de papel se registraban otros datos que ya había proporcionado previamente el fabricante. Este proceso tomaba cerca de 10 minutos como mínimo por vehículo. Luego, esa ficha se llevaba al backoffice para que los datos pudieran ser cotejados y procesados en el ERP.
Es decir, existía un doble proceso manual: primero, apuntar la información en la ficha, y luego, procesarla manualmente en el ERP. El riesgo era evidente: si el colaborador se confundía en uno de los 17 dígitos o registraba un dato erróneo (como el color, modelo u otros), toda la cadena de información que se generaba a partir de esto nacía con problemas.
¿Qué se hizo? Sencillo: desarrollamos una aplicación móvil que, desde el celular del colaborador, tomaba una foto al chasis del vehículo. Una IA leía los 17 dígitos y, en ese instante, corroboraba la información con el ERP, la validaba y la registraba. Un proceso que antes tomaba cerca de 10 minutos y podía generar errores, ahora se realiza en segundos y sin errores. Esto permitió liberar a dos personas de tareas repetitivas para que se dedicaran a actividades esenciales que generan valor al proceso.
El otro costo oculto de la falta de conexión entre sistemas y automatización es que tu equipo, en lugar de introducir datos manualmente o procesar información que una IA bien configurada puede hacer en segundos, debería dedicarse realmente a tareas que generen valor para tu empresa: ya sea vendiendo más, produciendo mejor o ahorrando costos y gastos.
Solo con automatizar procesos mediante inteligencia artificial, obtienes tres resultados inmediatos reflejados en tu negocio, que muchas veces no tomamos en cuenta:
- Información inmediata para tomar decisiones: Ya no estás esperando que una persona termine de introducir información. Esto elimina dependencias como vacaciones, enfermedades o simplemente el tiempo que tarda en procesar los datos.
- Reducción de costos operativos: Al disminuir tu gasto corriente, ya que tu personal deja de hacer tareas manuales, los errores se reducen y realmente se dedican a actividades que te interesan.
- Crecimiento sin sufrimiento administrativo: Si creces, tu caos administrativo no crece contigo. El software te permite moverte con rapidez y con eficiencia real.
Una de las principales objeciones en las empresas es que la transformación digital con inteligencia artificial suele ser costosa o requiere reemplazar sistemas existentes. La verdad es que no es así. Ahora se pueden automatizar procesos clave sin afectar otros sistemas existentes en tu empresa.
Solo abriendo un canal de intercambio de información con las bases de datos actuales, estos procesos recientemente automatizados pueden trabajar con completa normalidad. Es decir, puedes acelerar procesos de forma quirúrgica y estratégica sin afectar toda tu infraestructura tecnológica ni requerir desarrollos costosísimos, como reemplazar tus sistemas actuales que ya funcionan bien.
Si todavía tienes ese tabú sobre transformar digitalmente tu empresa, o sigues teniendo procesos manuales que crees que la IA puede realizar en segundos pero aún no tienes claro cómo hacerlo realidad, conversa con nosotros para analizar cuellos de botella y mejorar tu operación actual.
Fuentes:
Descarga el informe de McKinsey
Ver en YouTube